El 84% de los trabajadores españoles teme quedarse sin el beneficio social de los vales o tarjetas de comida.


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• Más de la mitad de los encuestados considera que las nuevas cotizaciones perjudican tanto a las empresas (56%) como a los empleados (68%).

• 2 de cada 3 trabajadores creen que afectará a sus hábitos de comida: el 66% optará por llevar comida preparada de casa al trabajo, y el 56% acudirá menos a comer a bares o restaurantes.


• También afectará a la satisfacción del trabajador con la empresa (75%)y a su capacidad adquisitiva (83%) que se verá considerablemente mermada.


“El 84% de los trabajadores españoles piensa que las empresas optarán por reducir/eliminar los vales o tarjetas de comida, lo que supondrá otro golpe al bolsillo de manera especial para aquéllos que tienen salarios bajos o medios”,según se desprende un Informe desarrollado por IPSOS a nivel nacional sobre las consecuencias negativas del Decreto-Ley aprobado por el Gobierno en diciembre de 2013, que amplía la base de cotizaciones e incluye conceptos hasta ahora exentos como los vales o tarjetas de comida.


En general, existe una alta satisfacción por parte de los trabajadores (86%) con las empresas que proporcionan esta solución de alimentación en horas laborales. Pese a ello, con los últimos cambios normativos, los empleados son conscientes de que la medida llevará a un aumento de los costes laborales para las empresas, con lo que estas optarán por reducir o eliminar los vales y las tarjetas de comida.


Empleados y empresas, los más perjudicados
Más de la mitad de los encuestados considera que las nuevas cotizaciones perjudican tanto a las empresas (56%) como a los empleados (68%), ya que suponen un aumento de costes para las compañías, y una reducción del poder adquisitivo para los trabajadores.


La mayoría afirma que la eliminación o reducción de los vales y tarjetas de comida por parte de las empresas producirán un cambio en sus hábitos alimenticios, que afectará negativamente al sector de la restauración. De hecho, 2 de cada 3 trabajadores (64%) apuntan que la medida afectará a sus hábitos de comida: el 66% optará por llevar comida preparada de casa al trabajo, y el 44% afirma que acudirá menos a comer a bares o restaurantes.


La opinión generalizada es que el Real Decreto Ley 16/2013 tampoco beneficiará a la empresa en aspectos clave como la productividad, el clima laboral y las relaciones personales. Según los encuestados, esta medida afectaría negativamente a la alimentación (45%), la productividad (38%), la disponibilidad de tiempo libre (51%) y al clima laboral (59%), pero especialmente a la satisfacción del trabajador con la empresa (75%)y a su poder adquisitivo (83%), que se verá considerablemente mermado.

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